Jesus-Lazaro-muerto-mormonLázaro y sus hermanas, María y Marta, eran amigos muy cercanos del Salvador. Juan señala que Jesús amaba a Lázaro y a sus hermanas. Lázaro se enfermó mientras Jesús estaba ausente. Sus dos hermanas mandaron llamar a Jesús, pero el Salvador no vino inmediatamente. Él respondió que la enfermedad no estaba destinada a matar a Lázaro, sino a ayudar a dar testimonio de la divinidad de Jesús. Jesús no llegó durante dos días antes de regresar a Judea. Incluso entonces, Sus apóstoles le advirtieron en contra de ir por el peligro a la propia vida del Salvador. El Salvador dijo que Lázaro estaba durmiendo y que Jesús tenía que ir a despertarlo.

Los discípulos malinterpretaron, sin darse cuenta de que el Salvador decía que Lázaro había muerto, por lo que el Salvador les explicó el significado de lo que había dicho y dijo que se alegraba de no haber estado allí para evitar la muerte, porque los acontecimientos venideros fortalecerían sus testimonios.

Cuando llegaron, Lázaro había estado muerto por cuatro días. Mucha gente había venido a llorar con las hermanas, pero cuando se enteró de que Jesús estaba llegando, Marta salió a su encuentro. María no lo hizo. Marta le dijo al Salvador que si él hubiera estado allí, su hermano no habría muerto, pero que sabía que incluso ahora, todo lo que Jesús le pidiera a Dios, Dios lo iba a hacer. Jesús dijo que su hermano resucitaría de entre los muertos. Marta pensó que se refería a la resurrección en los últimos días. Jesús explicó que Él era la resurrección y que los que creen en Él, nunca morirían. Le preguntó si ella le creía y le dijo que sí.

Marta se fue tranquilamente donde su hermana para informarle que el Maestro había llegado y quería verla. María salió rápidamente de la casa para ir fuera de la ciudad, donde estaba Jesús. Los que la vieron salir asumieron que iba al sepulcro a llorar. Cuando vio a Jesús, cayó de rodillas y le dijo que si Jesús hubiera estado allí, su hermano no habría muerto. Jesús, al ver sus lágrimas y las de los judíos que habían venido a llorar, estuvo conmovido. Le preguntó donde estaba Lázaro, y fue llevado allí. Lloró y los judíos se maravillaron de lo mucho que Jesús amaba a Lázaro, pero se preguntaban por qué Jesús no había evitado su muerte.

Jesús pidió que quitaran la piedra de la cueva donde estaba enterrado su amigo. Marta señaló que había estado muerto por cuatro días, pero Jesús le recordó que Él le había prometido que si ella creía, ella vería la gloria de Dios. La piedra fue retirada y Jesús oró y llamó a Lázaro del sepulcro. Lázaro se levantó de la tumba.

Algunas personas ahora creían en la divinidad de Jesús, pero otros salieron y denunciaron lo ocurrido. Esto preocupó a los jefes sacerdotes, que veían que el evento estaba convirtiendo a demasiada gente. Muchas de las personas que acudieron a una cena con Jesús y los discípulos seis días antes de la Pascua vinieron a ver a Lázaro, al enterarse de que fue resucitado de entre los muertos.